El miedo a vender

Enfréntate a tu miedo a vender

Hoy vengo con un tema puñetero, peliagudo, tocho… llámalo cómo quieras. Pero antes, quiero hacerte una pregunta: ¿escuchas la palabra “venta” y de repente empiezas a tener sudores fríos? Sí, compi, hoy vengo a hablarte del miedo a vender. Pero lo haré desde un enfoque algo… distinto, digamos. Porque, existen miles de técnicas para vender, pero si no se trata la raíz del problema, no se va a solucionar nada. Así que hoy te invito a quedarte y reflexionar conmigo sobre el miedo a vender, y cómo reconciliarte con este maravilloso arte. ¡Vamos allá!

Empezamos: ¿por qué puede ser un problema?

Antes de nada, quiero que veas una cosita. Y es que, para alguien que trabaja por cuenta ajena o que no tiene su propio negocio, este el bache que supone el miedo a vender puede no estar presente en sus vidas. Por supuesto, hay personas que tienen trabajo por cuenta ajena, y todo mi respeto. También hay quien se dedica a vender, pero dentro de una empresa. Y, de nuevo, todo mi respeto. Lo único es que es probable que esas personas hayan recibido formación y mindset sobre cómo hacerlo.

Escaparate con la palabra sales miedo a vender

Si eres emprendedor, freelance, autónomo, si trabajas por cuenta propia, inevitablemente (a no ser que hayas contratado a alguien para que lo haga por ti), vas a tener que vender. No disponer de la mentalidad adecuada para ello puede ser un problema. Créeme, lo he aprendido a base de palos. Pero, ¿por qué tiene que ser eso un problema?

  1. Frena tus ingresos. Si te sientes mal vendiendo, vas a intentar hacerlo cuanto menos posible. Error. Si no ingresas dinero en tu cuenta, ¿cómo vas a vivir?
  2. Frena tus proyectos. Y, si no ingresas dinero en tu cuenta, ¿cómo vas a sostener tus proyectos? Tu bebé necesita cariño y gasolina. En este caso, la gasolina es el dinero. Porque un proyecto no rentable se vuelve inviable.
  3. Afecta a tu confianza. Esto es algo de lo que se habla poco porque se concibe al revés: si te falta seguridad, no venderás bien. Pero tenerle pavor a intentar vender también afecta a tu autoestima: si no lo haces, no entra dinero. Si no entra dinero, no puedes hacer cosas chulas. Si no las haces, no estarás motivado y te sentirás de capa caída. Es una rueda de hámster.
  4. Si no vendes tú, otra persona venderá por ti. Y esto, amiga, es una realidad más grande que un templo. Si tú no tomas esa venta, alguien más lo hará por ti, pues el cliente necesita una ayuda, aunque no te lo parezca. Si tu no se la das, se la dará otra persona.

Las razones más comunes por las que se le tiene miedo a vender

Aquí me voy a meter en terreno pantanoso. A ver, bajo mi punto de vista, la venta, el dinero y los temas relacionados con ellos, son energía pura. Por supuesto, puedes tocar el dinero. Pero lo que transmite es energía. ¿O acaso no se te queda mal cuerpo cuando pierdes 50 €? ¿Y qué me dices de la alegría de ingresar 200 € en tu cuenta? Ahí lo tienes. 

Además de todo esto, y, de nuevo, bajo mi punto de vista, el miedo a la vender ha sido una estrategia de corrupción. Como te dije, terreno pantanoso. Pero allá sigo. Porque, si te fijas bien, desde chiquititos nos han ido inculcando que el dinero y todo lo relacionado con él es malo. Un tema tabú que también abarca la venta. A eso le sumas que la religión (en gran medida) predica que se tiene que tener menos para ir al cielo, que los que peor lo pasan, mejor sitio tienen. También que los dibujos, llenos de creencias limitantes, nos decían que los ricos son corruptos y malos. Y el sistema de la meritocracia promulga que si no hay esfuerzo y te rompes la espalda, el dinero no llega.

Superar el miedo a vender supone un incremento de gestión emocional

Listo. Todo ello nos deja una serie de creencias limitantes que impiden ver el dinero y el acto de vender como un intercambio de energías para ayudar(nos). Reflexiona sobre ello, críticamente. Verás que tiene algo de lógica. Pero, además de todos esos factores externos, aceptar la venta también pasa por revisarse a una misma. Querer trabajar las emociones desde un punto de vista crítico.

Al miedo a vender también suelen estar relacionados aspectos como la vergüenza o la timidez, no saber gestionar el rechazo y ver la venta como algo terriblemente negativo. Aquí entran en juego las creencias limitantes impuestas por el patriarcado, capitalismo, religiones… Pero también por ti misma. Porque la gestión emocional te puede ayudar a trabajar todo esto, pero si no lo haces, no avanzarás de la casilla de salida.

Vendedoras haciendo una transacción miedo a vender

¿Cómo solucionar este el miedo a la venta?

Trabajo, baby. Pero no del de currar y currar hasta estar agotada. Si no un trabajo de deconstrucción. Y, por supuesto, unas cuantas técnicas que ayudan. Aunque, desde mi punto de vista, se necesita una mirada hacia adentro, pero una mirada bien crítica. Empezando por pensar en los factores externos que nos condicionan. En ese sentido, reflexionando y creando tu propia opinión, podrás trabajar sobre ellos para perderle el miedo a vender.

Entiende que la venta no es una acción unidireccional. Tú no te estás lucrando a costa de alguien. Ayudas a ese alguien. Esto va muy relacionado con los niveles de consciencia, pues venderle a alguien que se ha dado cuenta de que tiene un problema y necesita solucionarlo es ayudarle a quitarse de en medio ese dilema. Por tanto, la venta es un intercambio de productos o servicios que van a hacerle la vida más fácil a esa persona a cambio de un importe monetario. ¡Y eso es algo bueno, pues ofreces tu valor a esa persona para darle calidad!

Trabaja tu oferta para perderle el miedo a la venta

Autoconocimiento. Tu pitch u oferta de ventas es la presentación de tu servicio o producto. Pero también de cómo ayudas a esa persona. Por tanto, hace falta otra mirada introspectiva para conocer el valor que aportas a esas personas. También date cuenta de lo bueno que es tu producto o servicio y de los problemas que va a solucionar. De esta manera, conociendo tu valor, también podrás plantarle cara al síndrome del impostor. Y, de rebote, seguro que vas descubriendo tu propio estilo y pierdes el miedo a vender.

Mi experiencia personal sobre el miedo a vender

Esta es la parte en la que me pongo tierna. Me sincero. He leído mucho sobre el miedo a vender, porque era algo que realmente me frenaba. Ahora, poco a poco, hago más llamadas, envío más propuestas y mensajes. No ha sido un camino fácil, porque me di cuenta de que las creencias limitantes sobre el dinero y la venta eran muy tangibles en mí. No por ello me di por vencida. Porque sé que el copywriting es un servicio que aporta valor y diferenciación. Además, también tuve que trabajar ciertos bloqueos relacionados con la autoestima que no me dejaban avanzar. Todo un combo, compi.

Pero se va mejorando. Construyendo tu mirada crítica, encontrando tu voz y sabiendo lo que vales y el valor de lo que ofreces, el miedo a vender se va perdiendo. Por supuesto, es una carrera de fondo, y no he llegado al final ni mucho menos. Simplemente, voy absorbiendo conocimientos y aprendiendo. Aprendiendo y deconstruyendo mucho, muuuuuucho. Porque sé que te puedo ayudar, aportándote valor y haciendo que tu comunicación e identidad verbal sea más clara. No dejaré de trabajarlo, y espero que tú tampoco. Porque hay muchas personas a las que tengo que ayudar aún, y si tú eres una de ellas, no dudes en contarme qué necesitas. Y, por supuesto, si te apetece filosofar conmigo, deja tu comentario en la cajita. Nos lo pasaremos en grande.

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